Electra es una mujer de la estirpe de Antígona: ante una injusticia patente, clama por una restitución, aunque sea con la fuerza de la sangre. Su propia persona ya no le importa: solo vive con la obsesión de la venganza, que no puede ejecutar con sus propias manos siendo mujer. Y es su propia madre el objeto de sus desvelos: mató a Agamenón, su legítimo marido, a la vuelta de éste de la guerra de Troya, para poder seguir con su amante Egisto, responsable también del crimen.
Aquí es clamorosa la ausencia de dioses: nos encontramos ante un asunto plenamente humano, que los humanos resuelven: no hay castigo para Orestes por asesinar a quien le engendró, como si así la balanza volviera a estar equilibrada: el honor de la familia restituido y Electra puede por fin superar el estado de obsesión en el que se encontraba. Aparentemente es un final feliz, aunque los cadáveres que han quedado por el camino lo hacen muy doloroso.
La figura femenina, considerada en su polaridad, desempeña un doble papel en la tragedia. Clitemestra, alejada de las costumbres de su condición de mujer y de las obligaciones inherentes a su estirpe, actúa en beneficio propio, olvidada de su rol de esposa y de madre. Electra se perfila como la contrapartida femenina, la guardiana de los valores del linaje y de la familia. La impulsa conservar vivo el recuerdo del padre. Sin embargo, por su condición de mujer, está impedida de actuar y surge como un puente, una posibilidad de restauración del equilibrio. Electra es un personaje de gran fuerza interior que posee la energía necesaria para cumplir por sí misma la venganza; pero, sólo es la realizadora intelectual. De actuar en forma autónoma, según su deseo, negaría toda posibilidad de restablecimiento del equilibrio perdido: su comportamiento sería similar al de Clitemestra. En su personalidad, Electra aúna naturaleza y cultura. Su capacidad de odio, su voluntad de decisión, son facetas naturales de su psicología profunda; no obstante, si las liberara indiscriminadamente estaría engendrando «calamidad sobre calamidad». Ha domesticado su espíritu y aguarda al elegido, al varón, a Orestes. Predomina en Electra la carga cultural, los principios patriarcales, el sentido de familia.
Sófocles centra el interés dramático en los discursos de las mujeres de la casa de Agamenón. La actuación femenina en Electra constituye el cuerpo de la obra, mientras que la masculina queda replegada en la periferia dramática, dado que los hombres se mueven, en el prólogo, en pos de un plan que llevan a cabo en el éxodo. El propósito de Sófocles es exponer situaciones conflictivas en una época en que los hombres han abandonado su espacio social. Las mujeres sustentan el discurrir dramático; ellas plantean las dificultades en sobrellevar sus situaciones conf1ictivas aún por resolver. Los hombres, en cambio, no tienen controversias en la realización del motivo de la venganza, y van con prontitud a los hechos. El esfuerzo femenino se manifiesta en las cuestiones que afectan el modo de vivir cuando la mujer suple espacios sociales y avanza en la capacidad de sus atribuciones hasta que en el final llegue el afianzamiento emotivo.
Fuentes:
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-09341998000100003
http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.2736/pr.2736.pdf
http://elhogardelaspalabras.blogspot.com.ar/2012/05/electra-de-sofocles-la-venganza-como.html




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